Tu agente no solo vende una póliza: es tu aliado. Entre sus funciones están: escuchar tus necesidades, ayudarte a elegir la cobertura adecuada, explicar de forma sencilla qué cubre tu póliza, acompañarte en renovaciones y siniestros, y asegurarse de que la aseguradora cumpla lo pactado.
Un agente de seguros no es sólo quien te vende una póliza: es tu asesor. Te ayuda a entender qué coberturas necesitas, comparar opciones y acompañarte en todo momento, brindando tranquilidad y respaldo.
Tener un seguro es una manera inteligente de proteger lo que más valoras: tus bienes, tu salud y tu familia. Evita que un imprevisto afecte tus finanzas o tranquilidad.
El seguro no es para "cuando todo salga bien", sino para cuidar tu patrimonio frente a lo inesperado. Un seguro bien elegido te da tranquilidad y respaldo.
Un buen seguro ofrece coberturas adecuadas, claridad en las condiciones, deducibles razonables, respaldo de un buen agente y de una compañía sólida.
Revisa coberturas y exclusiones, costos, solvencia de la aseguradora, vigencia, plazos y facilidad de reclamación.
Es el documento que formaliza el contrato entre tú y la aseguradora. Define tus derechos, obligaciones, coberturas, exclusiones y vigencia.
Incluye coberturas básicas (como daños a terceros, robo o incendio), además de límites y exclusiones específicas. Ningún seguro cubre todo, por lo que conviene revisarla.
Es la cantidad máxima que la aseguradora pagará por un siniestro cubierto.
Sí, puedes modificar datos, ampliar coberturas o actualizar información contactando a tu agente o aseguradora.
Puedes cancelarla conforme al contrato. Si no pagas, podrías perder la cobertura tras el periodo de gracia. Consulta si aplica devolución o cargos.
Es la parte del gasto que tú cubres antes de que la aseguradora pague el resto. Un deducible mayor reduce la prima, pero aumenta el gasto de tu bolsillo en caso de siniestro.
Es el monto que pagas para mantener activo tu seguro. Varía según edad, tipo de bien, riesgos, cobertura y aseguradora.
Normalmente comienza a las 12:00 p.m. del día inicial y termina a las 12:00 p.m. del día de vencimiento.
La mayoría de los seguros duran 365 días. Algunos pueden contratarse por más tiempo, aunque no todas las pólizas lo permiten.